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Crónicas de Palma

Turistas que llegan con billetes de 500 euros

Los visitantes rusos vienen en busca de compras, sol y playa, pero en la ciudad quieren conocer sus iconos culturales y degustar sus platos típicos

José Noguera / DM  |  21 de Enero de 2013 (11:25 h.)
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Vienen en busca de sol y playa. Pero no tienen el dinero contado. Les vuelven locos el Möet Chandon, la langosta y los complementos de Louis Vuitton. Este perfil podría corresponder perfectamente a cualquier turista con un poder adquisitivo alto. En cambio, en Ciutat esta descripción se ajusta al incipiente mercado ruso que trae los bolsillos plagados de billetes de 500. Lo cierto es que en la última década la llegada de turismo eslavo en España ha experimentado un incremento significativo, y Balears no es una excepción.

Tras un gélido invierno en la antigua URSS numerosos visitantes buscan disfrutar del espléndido clima mediterráneo. Cada temporada son más los que deciden hacer de Mallorca su destino estival. A pesar de este incremento, su presencia todavía continúa siendo testimonial si se compara con la afluencia de viajeros procedentes de Alemania, Reino Unido, Francia o Italia.

Este tipo de turismo, más bien de carácter familiar, suele realizar viajes entre 10 y 14 días, según señalan los tour operadores. Las cifras que maneja la encuesta de gasto turístico Egatur €elaborada por el ministerio de Industria, Energía y Turismo€, detalla que los rusos gastan aproximadamente unos 1.500 euros durante su estancia en España. Este perfil de visitante provoca que los comerciantes, restauradores y hoteleros de Ciutat los reciban con los brazos abiertos.

La gerente de Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), Inmaculada de Benito explica que los hoteles han comenzado a especializarse en este tipo de clientes. Una prueba de ello es el hotel de cinco estrellas Nixe Palace, situado en Cala Major, que desde hace más de una década cuenta con personal con idioma ruso o nativos. Los establecimientos hoteleros de la zona de Sant Agustí acogen huéspedes procedentes del país con mayor extensión del mundo. Por otro parte, De Benito considera que la mejora de los trámites burocráticos para obtener el visado ha propiciado un aumento considerable de visitantes de esta nacionalidad.

Los comerciantes también ven con buenos ojos la llegada de "turismo de calidad". El presidente de Afedeco, Bartomeu Servera, resalta que aunque no haya un número considerable de viajeros rusos su incidencia está resultando "muy positiva" para los establecimientos de la ciudad. En esta misma línea se expresa, el portavoz de Pimeco, Bernat Coll, quien comenta que no suelen fijarse en el precio. "Cada vez que van a un comercio les ponemos una alfombra roja", bromea.

Los turistas suelen ir a comprar a las calles donde hay mayor aglomeración de firmas de renombre, como Jaume III, el Born o la calle Unió, según manifiestan las patronales de comercio. No obstante, recalcan que también se mueven por otras arterias comerciales.

Genera riqueza
Las grandes superficies de Palma como El Corte Inglés reciben numerosos clientes de esta nacionalidad debido a las comodidades y seguridad que les ofrecen al estar en un entorno cerrado. En el caso de los centros de Avenidas y Jaime III, los rusos buscan marcas como Hugo Boss, Ermenegildo Zegna, Faconnable o Ralp Lauren, además de relojes, complementos y bolsos de reconocidas firmas internacionales.

El responsable de relaciones externas de El Corte Inglés, Antonio Sánchez, considera que es un tipo de turismo que se debe potenciar en las isla porque genera riqueza. Sánchez ha explicado que desde hace unos meses ambos centros disponen del directorio de plantas, la carta del menú y parte de la cartelería traducidos al ruso para darles facilidades.

La gastronomía también se ve beneficiada por la generosidad del eslavo. En ese sentido, el presidente de la Asociación de Pimem, Alfonso Robledo, resalta que es un turismo que gasta mucho dinero, que pagan en efectivo y que dejan cuantiosas propinas. "Miran la carta por la derecha en lugar de por la izquierda. Consideran que lo más caro es lo más bueno", aclara.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Restauración de Mallorca, Pilar Carbonell, coincide con la visión de Robledo. "Son clientes que no comparten un agua o un plato como sí lo hacen los de otras nacionalidades", asevera.

Los restauradores consultados relatan que vienen en busca de mariscos tales como la langosta o el bogavante, siempre acompañado de un vino de gran reserva. Según relatan, los clientes, procedentes principalmente de Moscú y Sant Petersburgo, creen que la comida es barata ya que en su país deleitarse con tan suculentos platos les podría costar al menos el doble o el triple.

El problema del ruso
Comerciantes, hoteleros y restauradores apuntan que "uno de los handicaps" de este tipo de turista es el tema del idioma, debido a que una gran mayoría únicamente habla ruso. La Cámara de Comercio de Mallorca consciente de esta realidad abrió una línea de ayudas para todas aquellas empresas que quisiesen traducir catálogos, folletos, cartas de restaurantes y páginas web a dicha lengua.

Los puntos de información turística, ubicados en el Parc de la Mar, plaza de España, Casal Solleric, Platja de Palma y Castell de Bellver, además del bus turístico también se han adaptado a la llegada de nuevos visitantes. Desde este mes de agosto disponen de folletos y personal que atiende en ruso, chino y portugués.

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