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Crónicas de Palma

Can Pastilla, un destino con el dinero contado

Comerciantes y restauradores consideran que el repunte de turistas no se traduce con un mayor gasto

José Noguera / Diario de Mallorca  |  20 de Enero de 2013 (22:28 h.)
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La playa no está demasiado saturada pese a ser agosto.  M. Garau
La playa no está demasiado saturada pese a ser agosto. M. Garau

"¡Can Pastilla ya no es lo que era!", exclama un veterano camarero de un restaurante de la zona. Cada verano el barrio palmesano recibe la visita de miles de turistas procedentes de la península y de países europeos como Alemania, Italia, Francia, y Países bajos. Sin embargo, los comerciantes y restauradores consideran que cada vez son menos los visitantes que deciden escoger esta zona para hospedarse. Las mesas de las terrazas de los bares se llenan a duras penas, los souvenirs tienen pocos clientes y gran parte de las tumbonas de la playa están sin ocupar. 

"Miran mucho y compran poco", es la frase más repetida entre los vendedores. Apuntan que desde hace años ha ido decayendo la cifra de visitantes en el barrio aunque reconocen que este verano ha habido un ligero aumento de turistas.Frente a la playa de Can Pastilla se encuentra Alicia Isern, empleada de un gran souvenir, quien hace un balance positivo de la temporada. "Hay más gente este verano pero vienen con menos dinero", manifiesta Isern. Añade que las ventas se han elevado un poco.

En la misma acera de la calle Bartomeu Riutort se encuentra Nidia Ramírez, trabajadora de la bisutería Isleña, que admite vender un poco más que la temporada pasada. "Bolsos, artículos de regalo o ropa de niño son los productos más demandados", tal y como explica Ramírez.

Pero no todo el mundo es tan optimista. "¿Dónde están los clientes?", pregunta Marisa Aguirre, quien trabaja en un souvenir llamado Gecko. La dependienta no comprende que se publiquen datos del aumento de la llegada pasajeros en Son Sant Joan cuando la zona está "prácticamente vacía". Añade con ironía: "Estarán en el hotel con el ´todo incluido".

Un gran número de restauradores auguraban una mala temporada turística, y para algunos de ellos sus presagios se han visto cumplidos. Muchas de las terrazas de los restaurantes apenas consiguen llenar más de la mitad de las mesas de las que disponen. Encontrar un hueco para instalar la toalla y la sombrilla en la playa de Can Pastilla no es misión imposible. Gran parte de las tumbonas se amontan, una encima de la otra, debido a la escasa ocupación que tienen. Mientras unos aprovechan para darse un baño, otros en cambio optan por jugar a voleibol en la arena.

A pesar de que Can Pastilla sea un destino no tan demandado por los turistas, son muchos los ciudadanos que se acercan hasta el barrio para darse un chapuzón o simplemente para pasar el día.

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